El Sandinismo verdadero, el cálculo y la máscara

Por: Edwin Sánchez
Thursday 26 de October 2017
El Sandinismo verdadero, el cálculo y la máscara

I

La cantilena de la extrema derecha contra el Frente Sandinista no es, ni mucho menos, de este año electoral. Viene desde los años 80. Viene desde los viejos tiempos del somocismo.

Solo se han relevado los actores y revelado el fondo de sus ataques: no son por sinceras convicciones políticas, no se deben a un inmaculado y honesto celo por la democracia, no lo hacen por Nicaragua, si alguna razón les asistiera. No, no es nada de eso.

En la política, pero en su peor nivel, unos drenan sus rencores sin fecha de vencimiento y otros, sus odios. Aristóteles decía que el odio es una pasión que no se guía por la razón. De ahí que hablen de una “dictadura”, que el país está siendo “destruido”, y otros disparates.

Viscerales, no toleran que sean los sandinistas del General Augusto César Sandino quienes han demostrado eficiencia desde la administración de la paz hasta el amparo inmediato de los damnificados del cambio climático.

El FMI y el Banco Mundial reconocen que desembolsos aprobados, construcciones y proyectos en ejecución comprobados en toda la República. Mas esto nunca lo admitirán, porque contrario a la cólera que alguien pueda tener en algún momento, el polímata griegotambién dijo: “la aversión no tiene dolor que la enturbie en su cometido”.

La derecha local e internacional hizo todo lo que pudo para evitar el triunfo del sandinismo en 1979. Al fracasar se enfrascaron en otra lucha contra el joven partido. Sabemos lo que pasó y lo que no debió haber pasado, errores aparte.

La derrota de 1990 no lo fue para todo el Sandinismo. Se fueron los derrotados del Frente. Entonces quisieron ser potables, retornar eventualmente al poder, pero sin FSLN. Y para esa oscura suplantación se proveyeron de un sandinismo artificioso, ahí por donde les agarró el naufragio electoral. Cortaron el cordón umbilical del poder caído, y de repente, de ser “marxistas” radicales, se fueron a un baile de máscaras hasta hoy, en lo que lo mismo da aparecer en las pasarelas mediáticas como apóstoles de la democracia, abanderado de los derechos humanoso algunoshasta lumbreras del libre mercado.

Con tal de ser admitidos ya no por la derecha sin pedigrí, sino por el pensamiento conservador, asumen tristemente sus paradigmas, exaltando a sus próceres e ideólogos y hasta restituyéndoleslas charreteras y las cinco estrellas de “generales de división” a los Somoza, García y Debayle. No importa que jamás hayan ganado sus grados militaresa como corresponde a una honorablecarrera castrense,sino en intrigas de palacio, léase Legación (norte) Americana. Lo que vale es ser aceptado por la Calle Atravesada.

Desvinculados de Sandino, ¿qué más podían hacer? Pasarse al furibundo antisandinismo con todo y cartuchera, como dijo el Héroe sobre la traición del general Moncadaa la sombra del Espino Negro.

Pero la ciudadanía no se deja engañar. ¿La razón? Sandino es multitud. El pueblo distingue lo falso de lo verdadero.

II

Al creer la ultraderecha local y extranjera que el Sandinismo estaba liquidado y que jamás volvería a gobernar, ocurrió un Noviembre Victorioso 2006, como aquel Octubre de 1977, cuando todo mundo creía, empezando por Somoza, que del FSLN solo quedaba la escritura perseguida de laspintasen las paredes de la ciudad.

Y volvió el Sandinismo en 2007 sin armas, sin tiros, sin guerrillas ni combates, pero haciéndole frente a un envenenado cerco de “prensa”, además de los poderes fácticos. Alcanzó el triunfo a punta de destreza política, con movimientos ajedrecísticos que muchos no alcanzamos a comprender, sin abandonar la identidad Sandinista, pero en una nueva etapa y con una inteligente lectura de la realidad y de la historia.

En la práctica, el FSLN mostró que todo lo vertido contra el partido era una canallada. Pero, a la vez, debió evolucionar de ser una organización con su catecismo intacto de los años 70 –un partido de cuadros y de militancia cerrada al sentir del país– al contacto con la ciudadanía, la apertura, el diálogo, las alianzas con empresarios y trabajadores. Por eso sus victorias.

Sin duda que esa entrada por la puerta grande se debió al liderazgo del comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, manifestado en la articulación de una política de inclusión, de reconciliación, de militante perdón.

Mas cuando el corazón está emponzoñado, difícil es aceptar que se le diera y dé la bienvenida a quienes alguna vez adversaron al FSLN desde la otra acera, erizada de armas o de anatemas. Por eso, de manera perversa,acusan a estos ciudadanos de“vender la conciencia”, de “darle la espalda a la democracia”, y otros infames etcéteras. Pero el que las usa, las imagina.

III

Sí sabíamos que no había otro Frente Sandinista: que ese era, es y será, más allá de lo subjetivo y las susceptibilidades de siempre. Este es el Frente, el Sandinismo verdadero, que no se puede reducir a que si me gusta tal o cual candidato. Esto no es un certamen de Miss Simpatía.

Hay que recordar que el Sandinismo es una formación política arraigada en Nicaragua, en la conciencia de muchísimos nicaragüenses: esas amplísimas colectividades que no se pierden en los vericuetos políticos y la anécdota, en los incidentes y alguna desafortunada decisión.

Pero tiempos hay de reparos evidentes: ahí está el acontecimiento mismo de restablecer las relaciones con Israel, nación por la cual una infinitud de cristianos asume el activo Salmo 122: “Orad por la Paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios”.

La firma del Protocolo de París es otra prueba de la seriedad del Sandinismo en los asuntos de Estado ante el Efecto Invernadero.

Son hechos. El cálculo y la máscara no se encuentran en las páginas vivas del General Sandino que escribe hoy el Sandinismo.

El FSLN no es una secta de iluminados, o una impecable Iglesia, porque ni el papa Francisco está conforme con no pocos obispos que le tocó recibir o aprobar en el camino. De Benedicto XVI, L’Osservatore Romano denunció que era “un pastor rodeado por lobos”.

Sin ínfulas celestiales como se venden algunos,el FSLN libre de mitómanos,es un partido con sandinistas de carne y hueso, que aciertan, se equivocan y rectifican.

La Geografía Humana es la Historia: sea nacional o universal, mundana o eclesiástica. No es lineal, limpia y pura. Tiene accidentes, llanuras, cumbres, paisajes, abismos.Lleva de todo. Grandezas y Nixon. Está hecha por los hombres.

Eso sí, Nicaragua está en el almario del Sandinismo.