Los “supremacistas chapiollos” de Nicaragua

Por: Edwin Sánchez
Monday 21 de August 2017
Los “supremacistas chapiollos” de Nicaragua

I

El último de los ataques al Frente Sandinista demuestra un odio irracional a todo lo que tenga que ver con el nombre del General Augusto César Sandino. Según los “supremacistas chapiollos”, los rojinegros quieren “desaparecer” a la clase media.

La gran falacia parte de lecturas irresponsables sobre el materialismo histórico, para hacer un refrito en Nicaragua y dar por sentada una “sesuda” filosofía política. En el relato de Marx, la lucha de clases es el “motor de la historia”, y el proletariado el conductor hacia la nueva sociedad, libre de la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre.

Ahora, según el plagio marcado por remotas nostalgias dogmáticas, la dirección de la “lucha de clases” corresponde a la clase media. Su “misión histórica” ante las colectividades es enrumbarlas al Paraíso terrenal: la “democracia”. ¡Qué derecha más original!

La democracia es lo que enuncian sus raíces griegas: el poder del pueblo. Sencillamente eso, no es por (ni para) una clase privilegiada. La era de las “clases” y “vanguardias” iluminadas se acabó y acabó mal. La Democracia es la obra de todos, pero preservando las decisiones de la mayoría, es decir, el bien común, sin menoscabo de las minorías, (favor no confundir con partidos deshabitados).

Hay una calculada perversidad fascista de la hiperderecha al lisonjear a la clase media,  de la cual se consideran sus “defensores”, para contraponerla a las significativas mayorías del país: que es la ilustrada, el estamento de los inteligentes, la “elegida”; “sin ella no hay democracia”. La experiencia histórica no avala semejante disparate acerca de los procesos sociales.

Según esta delirante narrativa conservadora, el pueblo está compuesto por gente rústica, sin estudios, en los límites del hombre “primitivo” que solo piensa en buscar qué llevarse a la boca, sin importarle aquello que no se come: el Estado de Derecho.

El desprecio al estrato más vulnerable lo completan con otra vileza: que el FSLN pretende mantener en los extramuros de la cultura al pueblo.

Es más fácil, elucubran, manipular a un hombre tosco y con necesidades básicas, que a alguien de la clase media. Ergo, los Sandinistas están decididos a exterminar a esos “pequeñoburgueses”.

Seguramente la eclosión de centros y plazas comerciales, residenciales y cómodas salas de cine en Nicaragua están diseñadas para uso y disfrute de extraterrestres.

Y si durante el Sandinismo el parque vehicular aumentó de 339 mil 610 unidades en 2007 a unos 800 mil en 2017, es porque hizo “papilla” a la clase media.

Rodrigo Díaz, gerente país de la gigante tecnológica coreana, LG?, afirmó: “Vemos que ahora hay una clase media-alta y hay mucho mayor facilidad de crédito”.

Joao Mucciolo, gerente general del Grupo Much, de la cadena Sushi Itto, dijo en 2013: “Nicaragua está en crecimiento. Nosotros abrimos en el año 2000, entonces la diferencia de 13 años a hoy en día es enorme, y sigue creciendo, hay una clase media muy fuerte”.

El presidente de la  Asociación Nicaragüense de Inversionistas y Desarrolladores, Raúl Calvet, dijo a un medio local el mes pasado: “Hemos visto el desarrollo de la clase media, ha crecido y se ve  en cómo se viste la gente, en la adquisición de vehículo, por ejemplo. Llama  la atención en Juigalpa que hay barrios donde las casas  tienen un precio de 40 o 50 mil dólares y cada uno tiene camionetas de 80,000  dólares. Hay una dinámica de crecimiento”.

II

La Historia ha demostrado, y los sandinistas lo saben muy bien, que la educación no es el antivirus que evitará la peste de los horrendos sistemas políticos del siglo XX que condujeron a dos conflagraciones mundiales. De ahí el énfasis en el modelo cristiano, solidario, sin descuidar la cultura.

El homo cultus (el hombre culto) no garantiza la justicia ni el bienestar común. Aristóteles fue un obstinado defensor de la esclavitud. Y si fuera por un solvente nivel intelectual, la Roma clásica no se contaría como la “civilización” del exceso y la barbarie que culminó con el martirologio de los cristianos.

La sabia e industriosa Inglaterra y la Ilustración francesa no hubieran permitido más el nefando tráfico de gente africana que se practicaba desde el siglo XVI.

A pesar de la proclamación en 1789 de los “derechos del hombre”, de enarbolar la “libertad, igualdad y fraternidad” y de la presencia de científicos, filósofos, inventores e enciclopedistas, se siguió arrancando a hombres y mujeres de sus familias para venderlos como esclavos en las colonias de ultramar.

El doctor Armando Alducin recordó que Rousseau, el “papa” del Contrato Social y “santo patrono” de más de algún filósofo,  propugnó la bondad innata de la naturaleza humana. Que nuestros problemas sociales son el resultado de una instrucción equivocada. Que los crímenes, los delincuentes, las guerras se producen por falta de educación.

Según esa lógica, si comenzamos a educar mucho mejor a la gente y adaptarla a la sociedad, todos esos terribles efectos de la mente iletrada, dejarían de ser. No serían necesarios las páginas de sucesos, ni las notas rojas en la TV, ni los corresponsales de guerra.

Sin embargo, advierte el teólogo, las guerras mundiales “hicieron pedazo este espejismo”. ¿Quiénes apoyaron a Hitler? “Fueron  85 millones de alemanes, no hablo de millones de incultos, indígenas, ‘desletrados’ como diría Cantinflas, sino de licenciados, abogados, astrofísicos, médicos cultos, que creyeron la mentira de Hitler y los Nazis”.

III

La llamada “superioridad racial” y el antisemitismo nunca surgieron del individuo marginado que no pudo concluir ni el segundo grado de primaria.

En un artículo en “La Nación”, de Argentina, se indica que en la Alemania de 1933, cuando Hitler era Canciller, “La educación siguió siendo dominada de manera abrumadora por las clases media y alta. El más importante y poderoso organismo relacionado con el partido, la SS, reclutaba a sus miembros sobre todo en los sectores de elite de la sociedad” (Agosto, 2004).

Ian Kershaw, considerado el hombre que más sabe de Hitler en el mundo, expuso en su libro sobre el Führer: su movimiento  “era el único de la derecha que ofrecía una visión idealista de una sociedad nueva en una Alemania renacida. (…) a medida que la crisis se acentuaba, atrae a una panoplia de grupos de interés, principalmente de las clases medias, mediante las suborganizaciones que creó”.

Interesante es ver cómo la clase media empezó su “romance” fascista: se convirtió en una fábrica de votos Nazi, cuando su vocación cívica anterior se volcaba por los candidatos libero-conservadores.

Posteriormente, estos individuos bien preparados estaban orgullosos de identificarse con el brazalete de la esvástica, pasando a nutrir considerablemente las estructuras de mando del partido de la “raza superior” aria.

Pero eso es Europa, dirán. William Walker no nació en una tribu del Amazonas, desconocida por la humanidad. Todo lo contrario, provenía de la culta y musical  Nashville, EEUU. Era médico, periodista, político, abogado.

Su cultivada inteligencia tampoco la ocupó para fundar sociedades libres, e influir, como experto en Derecho, en el desarrollo institucional  en las regiones que invadió. No, su sapiencia la utilizó para ser el filibustero que cambió para mal la Historia de Nicaragua.

El sueño de este homo cultus norteamericano era instalar una de las más repugnantes crueldades del género humano en Nicaragua: la esclavitud.

No basta, pues, solo la educación secular. Es necesario la construcción de valores, y de eso trata el cristianismo y su praxis. Venir ahora con que el FSLN no quiere que los niños ni los jóvenes reciban el conocimiento de las ciencias, para mantener a la sociedad en la ignorancia y sea más fácil “manejarla”, es una ruindad.

Precisamente, la Vicepresidenta de la República, Rosario Murillo, anunció como política de Estado, la enseñanza del idioma inglés “en todos los Colegios, en todas las Escuelas, desde Primaria, que es una necesidad en estos Tiempos”. Además, de las tecnologías.

Sin duda que hará falta fortalecer áreas fundamentales como una mejor pedagogía en la enseñanza de las matemáticas, enamorar al alumnado en el conocimiento de las ciencias, pero de ello a que haya un plan para que la incultura sea el pilar del Sandinismo, y de paso extirpar a la clase media, ¡por amor de Dios!

Solo en la mente diabólica de los “supremacistas chapiollos” puede caber tamaña infamia.